Emociones y salud
El ser humano como maquinaria biológica es una unidad. No se le puede diferenciar el funcionamiento de los órganos físicos de nuestras sensaciones y sentimientos.
Francisco Moya médico radiólogo y miembro de la Academia de Medicina de Sevilla, abrió consulta en esta ciudad en el año 2013 para abordar las enfermedades bajo una premisa basada en que cada síntoma o anomalía tiene su origen en la afectividad. Ha denominado a su método Medicina de la Persona y asegura que “la enfermedad grave es como la gota que ha colmado el vaso emotivo, es la consecuencia de un cúmulo de emociones a lo largo de toda una vida que, llegado el momento, se desborda”.
Según el Dr. Moya es primordial “distinguir entre emoción y razón, entre corazón y mente” porque desde la mente no se puede curar nada. Sin embargo, cuando nos damos cuenta de que poseemos “una parte inmaterial” podemos conectarnos internamente con nuestras emociones. Además, nos indica que tenemos dos tipos de psiques: “la inteligente consciente y la emocional inconsciente que no está tan preciada”. Su técnica se basa en relacionar el cuerpo con las emociones ubicadas en el inconsciente.
Las emociones no son tomadas en cuenta en cuanto a salud se refiere y, sin embargo, son la fuente que nos mueve a evolucionar en la vida.
Para conocer lo que le aqueja al paciente de forma total hay que considerar al inconsciente, al corazón y la afectividad. “La razón complementa el corazón y no está para obviar o despreciar al corazón”. Una forma de indagar en el inconsciente es mediante un estado de relajación en el cual la persona “se da cuenta de dónde está el origen afectivo o psicológico de su mal físico”. Normalmente, cuando se sale de la relajación, la persona ubica dónde está el problema que origina su enfermedad.
El objetivo de la “exploración consciente del inconsciente” es encontrar la emoción oculta que está relacionada al síntoma o enfermedad. En el inconsciente está el motivo de lo que tenemos que cambiar pero en ocasiones no podemos, no es tan sencillo “quitarse la careta y ser uno mismo”. En muchas ocasiones “es mucho más sencillo tomar una pastilla y olvidar el mensaje. Si esto lo solucionó sin cambiar nada, mejor”.
Cada síntoma o enfermedad trae consigo un mensaje de cambio personal que no todos estamos dispuestos a escuchar.
En BioNeuroEmoción® los Acompañantes sugerimos al consultante que cuando tienen un síntoma u otro tipo de situación conflictiva están respondiendo a emociones que están en resonancia con aquellas que fueron vividas por nuestros antepasados. Lo que implica que no somos culpables de las situaciones sino responsables de ellas. Al darnos cuenta de de nuestras emociones comprendemos el cambio que tenemos que realizar y podemos elegir entre rendirnos o resistirnos.
Como nos dice Enric Corbera en su último libro El soñador del sueño. El héroe interior, “rendirse es la sabiduría de ceder en lugar de oponerse al flujo de la vida que trae los aprendizajes que deben integrarse, fruto de tu estado o cualidad de conciencia”.
Cada día, son más los profesionales de la salud que relacionan el sanar a las personas con sus emociones o que entienden que el ser humano expresa, a través de su conducta y su corporalidad, las emociones que siente y que no ha aprendido a gestionar.
La BioNeuroEmoción®, como método humanista, se concentra en el factor emocional para en conjunto con otras disciplinas, al bienestar personal y social. Toda enfermedad es multifactorial y como acompañante en BioNeuroEmoción® debo estar consciente
de ello y respetar los tratamientos que el consultante tenga ya que todo es importante para su sanación, he visto por experiencia que después de una consulta de BioNeuroEmoción® como los tratamientos se optimizan y la recuperación es muy rápida.